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miércoles, 14 de octubre de 2009

Los indios guaraníes del Cono Sur de América se alimentaban con la Yerba Mate





Una infusión que ayuda a la longevidad

Por: Sylvia Ubal

El mate es una costumbre muy arraigada en algunos países de Sudamérica, sobre todo en Paraguay, Uruguay, Argentina y el sur del Brasil. La Yerba Mate es una hierba con aspecto de árbol que crece en las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay que abarca la zona tri limítrofe entre los países de Argentina, Brasil y Paraguay. Los indígenas de esa zona, los guaraníes, usaron este vegetal desde muy antiguo por sus propiedades alimenticias y curativas.

Hoy, la Yerba Mate se usa en forma muy extendida no sólo en esos países, sino en otros como el Uruguay y Chile, y en torno de ella se ha forjado una fuerte tradición cultural. Hoy su uso difiere de la antigua manera de consumirla de los Guaraníes, quienes maceraban sus hojas por días y luego bebían esa preparación como un curativo para diversas enfermedades (reumáticas, intestinales, etc.) y como reconfortante que les brindaba fuerza y energía.

Reseña histórica

El origen del uso de la Yerba Mate, alimento básico de los indios guaraníes y conocida por ellos como CAA-MATE, de cuyos términos "caá" significa en idioma guaraní "planta o hierba", en tanto que "mate", se supone derivado de la palabra quechua "matí", con la cual designaban a la calabaza que usaban en general para beber, se pierde en lo remoto del tiempo.

Los indios sorbían el mate mediante bombillas hechas de diminutas cañas, o la mascaban durante sus largas marchas, también aprendieron su uso los conquistadores españoles

Atribuye Ruiz Díaz de Guzmán, en su historia escrita en el año 1612 a Hernando Arias de Saavedra, el descubrimiento del uso de las hojas de Yerba Mate en 1592. Este habría encontrado en las "guayacas" (Pequeños sacos de cuero en el que el indio transportaba sus más preciados bienes) de indios hostiles tomados prisioneros, envueltos en delgadas y suaves pieles, un polvo que resultó ser "caá".

Las virtudes que se le atribuyen, y a los que le refieren numerosos relatos de aquellos tiempos, hicieron que su consumo se difundiera en forma extraordinaria, al punto de organizarse un intenso tráfico regular del producto, desde su zona de origen a todo el virreinato. Más tarde, los jesuitas radicados en el Paraguay a comienzos del siglo XVII, a fin de evitar las grandes distancias que los separaban de los lugares de producción, introdujeron el cultivo en algunas de sus "reducciones" o "misiones" distribuidas en la región que constituyen la provincia de Misiones, parte de Corrientes y parte del Paraguay.

Con la expulsión de los jesuitas, ocurrida en 1769 sobrevino la decadencia de esos cultivos, la reducción de la población y el abandono de los yerbales. No tan sólo se perdieron éstos, sino que hasta la tradición de su cultivo.

Después de medio siglo, el célebre médico y naturalista francés Aimé Goujaud, conocido como Bonpland, inició los primeros estudios científicos sobre la planta de Yerba Mate, su cultivo y sus usos. Con el mismo propósito visitó en 1820 el Paraguay donde solicitó permiso para recorrer algunos yerbales, pero, ante el temor que sus estudios pusieran en peligro al monopolio que sobre la Yerba Mate ejercía el Paraguay, fue tomado prisionero y confinado al interior del país, de donde recién fue liberado en 1829 ante gestiones de Alejandro Humboldt y del gobierno francés.

Fue Federico Neumann en la Colonia "Nueva Germania" en Paraguay, al margen del río Aguaray Guazú, quien luego de muchos años de fracasados intentos logró obtener la germinación de semillas de Yerba Mate en 1896, obteniendo por primera vez en 1901, después del esplendor de la época jesuítica, un producto elaborado con Yerba Mate de cultivo. Fue en 1903 cuando se realizó la primera plantación racional y de importancia, en San Ignacio, Misiones, precisamente en la región donde las grandes ruinas jesuíticas recuerdan los tiempos del esplendor de esas tierras.

En el año 1911 comienza a expandirse el cultivo, fomentado oficialmente mediante el otorgamiento de tierras fiscales. condicionadas a la obligación de plantar, según fuera la extensión del predio, de un 20 al 75 % de la superficie con Yerba Mate, se expande rápidamente el cultivo hasta alcanzar en el año 1935 una superficie de unas 66.000 hectáreas deteniéndose su expansión al sancionarse la Ley 12.236 que con el propósito de adecuar el volumen de la producción a las posibilidades de su colocación en el mercado interno, prohibió tácitamente la realización de nuevas plantaciones, al establecer un impuesto de cuatro pesos moneda nacional por toda nueva unidad que se incorporase al yerbal aumentando el número de las existentes al sancionarse la Ley.

Años más tarde, 1953, ante la evidente decadencia de las plantaciones, se autorizó oficialmente la ampliación del cultivo, libre de impuesto, en 35.000 Hs, de las cuales se plantaron únicamente unas 18.000 Hs.

Es así que a fines del año 1957 se liberó del impuesto que establecía la citada Ley en general y sin discriminaciones, la ampliación de los cultivos existentes hasta una superficie de 15 Hs y la realización de nuevos yerbales hasta ese límite. Esa liberación de impuesto que rigió por el año 1958 se concretó con la implantación de unas 65.000 hectáreas, estimándose en la actualidad entre unas 130.000 a 140.000 hectáreas, la superficie cultivada de yerbales en productividad, distribuidas entre unos 14.000 productores.

Propiedades curativas

La Yerba Mate está elaborada con las hojas secas y trituradas de una planta del mismo nombre. Además de su rico sabor, posee más de doscientas cincuenta sustancias identificadas, entre ellas se pueden encontrar aceites esenciales, ácidos alifáticos, alcoholes terpénicos, bencénicos, furfural, aldehídos y cetonas, cuyas propiedades son completamente benéficas para el organismo del ser humano. Es un excelente antioxidante e inmuno protectora.

Esto significa que cumple un rol protector del organismo ante ciertas sustancias tóxicas que pueden afectarlo (como por ejemplo metales como el plomo o el mercurio). La Yerba Mate posee minerales como el sodio, el potasio, manganeso, magnesio hierro, calcio, flúor y 15 aminoácidos, Contenedora de múltiples elementos, como las vitaminas B1, B2, E, A, y C, esta planta sin duda, es considerada como un alimento rico y útil, con un alto beneficio nutricional e incluso terapéutico, en esta última área, se puede encontrar actividad anticancerígena, “especialmente comprobada en la inhibición de células de cáncer de boca”.

Además, la Yerba Mate posee mateína, un estimulante natural similar a la cafeína y que favorece a la actividad nerviosa, evitando la fatiga y mejorando los estados de ánimo

La nutricionista y vicepresidenta nacional del Colegio de Nutricionistas de Chile, Nelba Villagrán Arias, comenta que el mate contiene un alcaloide denominado mateína que posee una estructura química semejante a la del café, “pero sin acción negativa sobre los patrones del sueño”, destaca. A pesar de gozar con esta sustancia química, “su contenido es casi insignificante, por lo que puede ser consumido por personas sensibles”, afirma que para asemejar una taza de café, “se necesitarían 100 bolsitas de Yerba Mate.

Otros efectos que la nutricionista Nelba Villagrán describe de la Yerba Mate son:

• Aumento de la capacidad de concentración y de energía.
• Aumento de la respuesta inmune, estimulando la resistencia natural a las enfermedades.
• Reducción del nerviosismo, mayor resistencia a la fatiga física y mental.
• Mejoría del ánimo, con acción positiva en casos de depresión.
• Retrasa la acumulación de ácido láctico en los músculos, lo que la hace recomendable en personas que practican deportes o actividad física
• Acción benéfica sobre la digestión, mejorando el estreñimiento.
• Promueve la actividad mental.
• Es un diurético suave.
• Calma el apetito, ayudando en dietas de reducción de peso.
• Es un vasodilatador, reductor de la presión arterial.
• Previene la caries dental

Lo importante de un mate

Existen diversas maneras de tomar mate y que muchas de ellas tienen que ver con costumbres ya arraigadas dentro de la sociedad. Sosteniendo con una mano un recipiente en envase de calabaza o madera redondeada, con una bombilla metálica y con la otra, protegiendo un pequeño termo con agua para ir recargando de vez en cuando el receptáculo donde se mantiene el mate. Un detalle menor: si el agua alcanza los 100 grados centígrados la yerba se quema y el mate se “lava”, es decir, pierde su sabor demasiado pronto, puede ser bebida de diferentes formas sin que en ningún caso se pierdan las propiedades de la planta.

Las costumbres en torno al mate varían un poco de acuerdo a la región, los paraguayos, por ejemplo, lo toman también frío y lo llaman “tereré” pero esta bebida en todas sus variantes es, sin duda, una de las más consumidas por los ciudadanos de estos países, muy por encima de otras infusiones populares como el café o el té.

Puede ser tomado amargo o endulzado, con miel o azúcar; con agua o con leche; solo o mezclado con hierbas aromáticas como el cedrón, menta, canela, cáscara de naranja, entre otros, pero que “para los entendidos, la mejor forma será siempre tomarlo amargo”, Es así como se conoce normalmente la forma de tomar mate, también puede ser acompañado por otros productos como buñuelos, tortas fritas (típicas en Uruguay), pan con mantequilla, galletitas, etcétera.

Si bien se reconoce a la Yerba Mate como un buen diurético y laxante natural, Nelba Villagrán afirma que no hay estudios concluyentes que hablen acerca de características fisiológicas determinadas en quienes consumen sólo este tipo de bebida, pero sí se conocen algunos casos de comunidades indígenas, “muy consumidoras de Yerba Mate” y que se caracterizan por vivir hasta edades muy longevas, “cercanas a los cien años”, “algunas personas mencionan que cuando no toman su mate, les duele la cabeza”, todo esto sin tener aún un estudio acabado que explique estos fenómenos

¿Nos tomamos unos mates?

Esta expresión corresponde a una frase popular que denota el deseo de compartir una conversación y en general una interrelación con otras personas en torno a este producto, algunas familias acostumbran a beber mate constantemente, donde cada uno de los integrantes del clan posee su propia calabaza y bombilla, “los niños tienen recipientes más pequeños y consumen yerba más lavada o con leche”.

El consumo frecuente del mate constituye un nexo para la comunicación familiar, cuando los hombres vuelven del campo o de sus trabajos se les espera con el mate.

Como se trata de una bebida con muchas propiedades saludables, no se descarta la posibilidad de consumirlo con mayor frecuencia por eso que se hace importante conocer todas las formas en que podemos disfrutar de este sano y rico producto natural.

sylviaubal@gmail.com

lunes, 27 de octubre de 2008

El hombre, depredador de la naturaleza


La Tierra enfrenta riesgos reales y crecientes


El hombre, hasta el momento ha permanecido en la cima de la pirámide depredadora y no existe en la actualidad ninguna criatura que le dispute el puesto. El mayor asesino de la tierra es el hombre y hasta mata por deporte. El depredador mata para sobrevivir El hombre es auto destructor y es consciente del asesinato que está cometiendo.

El hombre se ha convertido en el voraz destructor de la fuente natural de su propia vida, en su afán por superarse y, que en cierta forma se siente un poco Dios; creador, inventor, transformador, dueño de la vida, patrón del universo, se olvida que todas las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar en la rueda de la vida, que cada una tiene un rol

El hombre es aquel que destruye su propia naturaleza

Destruye su hábitat con verdadera saña, como si odiara la bellísima morada en que vive, y a las criaturas que le acompañan y viven con él. Acaba con las plantas que son su abrigo, su alimento y medicina, sin el menor agradecimiento, sin la más mínima consideración. Destruye y aniquila. Bombardea la tierra y todo ser vivo que se le atraviese con fuerza destructora.

Y así pudiéramos hacer una relación de cuanta cosa destruye y/o intenta destruir el hombre en su paso por la tierra y cada generación, como si fuese la última que fuera a existir. Tanto es el afán destructor del hombre, que intenta por igual destruir su pasado y el pasado histórico, los patrimonios de la humanidad

En Europa la naturaleza ya perdió la Batalla frente al Hombre, mientras que en nuestra América Latina todavía hoy las fuerzas naturales se oponen y luchan al avance de una civilización y que ahora muestra por todas partes su rostro destructor y depredador

Como dijo Friedrich Holderlin “hay que tener respeto por la naturaleza esa es la clave de la supervivencia de la Humanidad y América Latina es todavía el reino de la naturaleza y es por eso una región de resistencia y de esperanza”.

Como nos dice también Pablo Neruda en su Canto General “esos pueblos indígenas a los que fue tan difícil conquistar, hasta el punto de que muchos de ellos prefieren la muerte en combate, a la sumisión, no son simplemente habitantes de la tierra, huésped de la tierra, sino la tierra misma”.

El hombre, depredador de la naturaleza

Están los inconscientes que sólo consideran vida, la única digna de conservarse, la humana, como si la vida no fuera toda la naturaleza, de la que apenas somos una entre billones de especies y formas de vida.

A los humanos nos tomó millones de años convertirnos en la especie dominante que hoy arriesga su propia supervivencia si no se detiene el acelerado proceso de destrucción de la biosfera. Nuestra raza humana, cada uno de sus grandes grupos y cada uno de los individuos que la formamos, deberíamos dejar llevarnos por el instinto de supervivencia de la especie para prolongar su permanencia en el planeta. De eso se ha tratado a lo largo de la existencia de la humanidad.

Los que habitan la Tierra enfrentan riesgos reales y crecientes, la flora, la fauna y la humanidad (el hombre es también autodestructivo). Se empeña en la destrucción social de las regiones, ataca a la especie misma, se muestra peligroso por temperamento,

Hace guerras donde quedan millones de muertos, consume drogas y estupefacientes, intercambia virus genéticamente modificados, con lo cual se crea epidemias letales. Como ejemplo el SIDA. El Periódico Médico Británico asegura que "el SIDA superará la peste negra que sacudió al mundo en el siglo XIV".

El trabajo técnico y científico del hombre calienta la Tierra, el agente calorífico es el bióxido de carbono (CO2). Es consecuencia de la industria petroquímica, de la combustión de carbón, gas y petróleo, y del monóxido de carbono de los vehículos. Dados sus efectos, la temperatura ambiental del Planeta aumenta, la nieve se derrite en las montañas, las áreas polares se deshielan, el nivel de las aguas marítimas sube, en las zonas templadas las personas muere de calor.

El agua, sustento de la vida, va desapareciendo, se ensucian los ríos, mares y quebradas merman o se secan. En contraste caen diluvios en amplias zonas de la Tierra. El cuadro de inundaciones, ahogados y desaparecidos es enorme. Los océanos reciben diariamente grandes cantidades de desechos líquidos y sólidos, basuras y excretas, procedente de grandes y pequeñas ciudades.

Las selvas, océanos selváticos, fuentes de oxígeno y energía, depuradores atmosféricos, están atacadas, intensamente quemadas, talados sus árboles naturales, intervenidas las cadenas biológicas, aisladas las especies, dañadas sus poblaciones indígenas, alteradas sus condiciones naturales. Las reemplazan con hatos ganaderos o cultivos transgénicos que modifican genéticamente las plantas y alteran el ecosistema. La caza y pesca industriales exceden la capacidad de reproducción de las especies.

El impacto del hombre sobre la Tierra equivale a una colisión con un gran meteorito. Dadas estas condiciones, debemos declarar al planeta Tierra en estado de emergencia, proponernos su sustentabilidad e incorporarla dentro de nuestro planes, locales y globales, como área de protección integral.

El hombre busca utilizar los recursos que le brinda la naturaleza en su beneficio, y no está mal que se intervenga en cierta medida en el ciclo natural, pero es necesario siempre respetar el equilibrio interno elemental de la vida con el medio ambiente.

sylviaubal@gmail.com